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Desafío al machismo sobre las olas en Irán


Desafío al machismo sobre las olas en Irán

La historia del nacimiento del surf en Irán gracias a un grupo de mujeres

Hablamos con la campeona de snowboard Mona Seraji y la documentalista francesa Marion Poizeau, fundadoras de We surf in Iran, organización que pretende difundir este deporte en una de las zonas más empobrecidas del país

Mona Seraji: “No vamos a dejar de hacerlo por tener que llevar el hijab”

We Surf in Iran trata de desarrollar la práctica del surf en Baluchistán, una región empobrecida fronteriza con Pakistán / © Marion Poizeau

We Surf in Iran trata de desarrollar la práctica del surf en Baluchistán, una región empobrecida fronteriza con Pakistán / © Marion Poizeau

“¿El surf es solo para mujeres o los chicos también podemos hacerlo?”, le preguntaron unos niños a la iraní Mona Seraji con el asombro de quien ve, por primera vez, a alguien moverse sobre las olas encima de una tabla. En las playas de Chabahar, un pueblo pesquero del sur de Irán, situado en la región de Baluchistán, en la conflictiva frontera con Pakistán, rompen las olas del océano Índico perfectas para este deporte acuático. En 2013, la campeona de snowboard, Mona Seraji se convirtió en una de las primeras mujeres iraníes que practicaron surf en su país. La acompañaban la nadadora Shahla Yasini, la surfera irlandesa Easkey Britton y la documentalista francesa Marion Pozieau.

De aquella experiencia surgió el documental Into the Sea, dirigido por Poizeau y estrenado el pasado otoño, en el que se cuenta la historia de cómo estas mujeres han hecho posible el nacimiento del surf en Irán. “Nadie en este país pensaba que aquí fuera posible practicar surf y menos en Baluchistán, una provincia muy pobre que no tiene muy buena reputación”, cuenta a eldiario.es Mona Seraji desde Teherán.

En 2010, la irlandesa Easkey Britton se había desplazado por primera vez a esas playas con su tabla de surf en busca de una nueva aventura. En aquel viaje, Poizeau grabó un vídeo que rápidamente se viralizó a través de las redes sociales. “Todos los iraníes estábamos perplejos, nadie tenía idea de que se pudiera hacer surf aquí, en tu propio país, fue sorprendente, ese vídeo pasó de mano en mano, un bombazo”, recuerda Mona.

"¿Esto también es algo que pueden hacer los chicos?", preguntaron unos niños la primera vez que las vieron sobre las tablas / © Marion Poizeau

“¿Esto también es algo que pueden hacer los chicos?”, preguntaron unos niños la primera vez que las vieron sobre las tablas / © Marion Poizeau

Por eso, cuando recibió por correo electrónico una invitación de Marion Poizeau invitándola a participar en un nuevo viaje en el que Easkey las enseñaría a moverse sobre las olas a ella y a Shahla Yasini, no se lo pensó dos veces. Iban a convertirse en las primeras surferas iraníes. “Estaba feliz, era como tocar el cielo”. Pero había un problema: su espalda. “¡No! ¿Por qué ahora?”, se preguntaba. Mona había sufrido una grave lesión en la columna mientras esquiaba y acababa de salir del hospital. Llegó a pensar que no volvería a caminar. “Me dije a mí misma que tal vez era la motivación que necesitaba para recuperar la confianza y empecé a trabajar en mi recuperación”. Seis meses después, el grupo de mujeres llegó a Chabahar. Ninguna de las iraníes había pisado nunca esa región.

A Mona el mar la enganchó. “Fue curativo. La sal, el agua, el sol, todo regresó a su sitio gracias al surf. Yo conocía bien la montaña pero no el mar. Encontré un nuevo elemento y me enamoré rápidamente de él”, admite la joven, que diez meses después de su operación de columna volvió a hacerse con una medalla de oro.

Surf en hijab

Las mujeres iraníes tienen una relación particular con el mar. Tras el triunfo de la revolución islámica en 1979 se les prohibió acudir a la playa en traje de baño. De hacerlo, sus cuerpos deben estar rigurosamente cubiertos. “En las playas privadas, en cambio, podemos ir como queramos, en bañador, tomar el sol, pero en las públicas no”, matiza Mona. En Irán el surf ha nacido bajo un hijab.

“Son las normas”, dice Marion Poizeau. “Puedes no hacer nada mientras esperas que cambien o adaptarte a ellas. Y eso hicimos”, señala la francesa. “En Europa el tema del hijab es una cuestión de blanco o negro cuando realmente se trata de algo mucho más complejo”, apunta. “Para nosotras es más importante y satisfactoria la diversión que encontramos en el surf que el hecho de tener que ir cubiertas. No vamos a dejar de hacerlo por eso”, destaca Mona.

Mona Seraji enseña a una niña a hacer surf en uno de los talleres llevados a cabo en Chabahar / © Marion Poizeau

Mona Seraji enseña a una niña a hacer surf en uno de los talleres llevados a cabo en Chabahar / © Marion Poizeau

De hecho, uno de los aspectos en los que están trabajando desde la organización que ambas han creado para promover el desarrollo del surf en el país, We Surf in Iran, es la mejora de la vestimenta para practicar este deporte de acuerdo con las normas vigentes. Al empaparse, el hijab tradicional puede resultar un tanto incómodo por el peso y dificultar los movimientos. Por este motivo, junto con la diseñadora franco-iraní Sheyda, van a lanzar próximamente una línea de ropa para deportes acuáticos adaptada al estricto código de vestimenta del país.

Además, We Surf in Iran planea construir la primera escuela de surf iraní en la playa de Chabahar. “La zona tiene un gran potencial para este deporte y ellos quieren desarrollar el lugar. Nuestra idea es ayudarles pero de manera cuidada, no queremos convertirlo en una nueva Indonesia sino beneficiar a la comunidad”, expone Marion.

“Necesitamos rebeldes”

El surf ha sido mejor recibido de lo que esperaban. “Baluchistán es un lugar muy tradicional, realmente diferente del resto del país y de Teherán. Sus habitantes son suníes, son mucho más restrictivos con las mujeres y con todo. Por eso les sorprendió tanto ver a un grupo de chicas haciendo surf”, comenta Mona. Según Marion, recibieron incluso más apoyo del que esperaban inicialmente.

Las tablas de surf despertaron la curiosidad de hombres y mujeres de todas las edades. “Si no nos hubieran apoyado habría sido un desastre”, reconoce la iraní, que relata cómo las mujeres locales se fueron acercando poco a poco, tímidamente, atraídas por lo que estaba sucediendo. “Es fantástico poder enseñarles que puedes vivir libre, que no importa dónde estés, lo que hagas, que la libertad está en ti”.

El surf ha atraído a las playas de Baluchistán a gente de todo el país interesada en este deporte / © Marion Poizeau

El surf ha atraído a las playas de Baluchistán a gente de todo el país interesada en este deporte / © Marion Poizeau

Mona Seraji cree firmemente en el deporte como motor del cambio social. “Especialmente en la presencia de las mujeres en el deporte. Las mujeres podemos traer un aire fresco a Irán, ayudar a presentar una mejor imagen del país de cara al exterior porque al hacer deporte como mujer te estás desafiando a ti misma, estás demostrando que tienes un poder que tratan de arrebatarte”, resalta precisamente en un momento en el que las noticias han anunciado laprohibición de la asistencia de las mujeres a los partidos de voleyball masculino que se han disputado estos días en Teherán, una restricción que también existe en el caso del fútbol y que ha llevado a algún que otro encarcelamiento por incumplirla.

“Es verdad que no podemos entrar a los estadios pero muchas chicas lo hacen vistiéndose de chicos. Yo creo que las cosas están mejorando, al menos en Teherán. Aquí existe una especie de realidad dual, lo que sucede en la calle y lo que se ve en los medios de comunicación. Cuando conduzco nunca llevo el velo sobre la cabeza, si salgo a la calle en bicicleta llevo mi casco pero si voy a la televisión tengo que ir con el hijab”.

-¿Por qué?

-Porque necesitan enseñarle al mundo que somos musulmanes, hacer ver que tienen poder sobre la gente. Si el gobierno no te da permiso para hacer algo puede que ni siquiera te plantees hacerlo. Por eso necesitamos rebeldes. Mujeres que lo hagan y que se conviertan en modelos para otras mujeres.

La primera mujer iraní que participó en unos Juegos Olímpicos fue la esquiadora Marjan Kalhor. Hubo que esperar a los Juegos de Invierno de Vancouver en 2010. Compitió vestida de acuerdo a la ley islámica. Mona Seraji admite que para las deportistas iraníes las cosas nos son tan fáciles como para las occidentales. “Nos enfrenamos a mil problemas adicionales pero si realmente tienes la determinación de hacer algo, aunque sea más duro, o cueste más, lo puedes hacer”.

La propia Mona buscaba un entrenador para preparar una competición ciclista en la que va a participar este mes de julio en Estados Unidos y se topó con el inconveniente de que una mujer no puede llevar pantalones cortos y ser entrenada por un hombre. “He abierto mi propio gimnasio, uno pequeñito, para poder tener mi entrenador y hacer lo que yo quiera. Aquí todo está pasando en la esfera privada. Hacemos cualquier cosa pero detrás de las cortinas”.


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Muy lejos de la Igualdad


No podemos caer en la trampa de elegir entre la integridad de las mujeres y la acogida a los refugiados

 

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El ataque masivo a mujeres la pasada Nochevieja en Colonia nos sitúa ante una trampa ideológica que no es fácil de eludir. Es evidente que las múltiples agresiones reclaman una condena total y absoluta. Del mismo modo que el conocimiento de las diferentes nacionalidades de los agresores ha alimentado la sombra de la xenofobia.

Entre los sospechosos detenidos hay nueve argelinos, ocho marroquís, cinco iranís, cuatro sirios, dos alemanes, un iraquí, un serbio y un estadounidense. De ellos, 18 habían solicitado asilo. Son refugiados. Un ínfimo puñado de los cientos de miles que han llegado a Europa y por los que tantas voces han reclamado un trato digno.

Al mismo tiempo que conocíamos los detalles del ataque de Colonia, llegaban noticias de más asaltos en otras seis ciudades alemanas, enAustria, Suiza y Finlandia. También se han destapado las agresiones sexuales a adolescentes en el festival juvenil de verano de Estocolmo en el 2014 y el 2015. En este caso, parece que los agresores eran inmigrantes de origen afgano.

En todos los casos, la policía ha tratado de ocultar, con mayor o menor fortuna, los hechos. Temiendo que estallara la paz social, que las agresiones llevaran a criminalizar al conjunto de la inmigración, se optó por silenciar los asaltos, contribuyendo a criminalizar a la víctima, a injuriarla doblemente. Se prefirió evitar un brote de xenofobia que defender la integridad de las mujeres. O, dicho de otro modo, a la hora de defender un colectivo vulnerable, se primó a los inmigrantes frente a las mujeres.

AGRESIONES QUE NUNCA SE FUERON

¿Estamos ante unos ataques insólitos, absolutamente ajenos a la sociedad europea? Según un macroinforme realizado por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea en el 2014, el 33% de las europeas mayores de 15 años admitieron haber sufrido violencia física o sexual en el último año: 62 millones de mujeres. En España, el 22% de las encuestadas denunció haber sufrido violencia física o sexual, el 50% declaró haber padecido acoso sexual y el 32% de estas, a manos de un jefe, colega o cliente.

Estos datos solo confirman que las agresiones sexuales nunca se fueron de nuestra casa, siguen formando parte de una intolerable cotidianeidad. Lo que no resulta tan habitual es que copen debates ni incendien opiniones. Por el contrario, el ataque de Colonia ha despertado a numerosas voces que claman contra los bárbaros extranjeros que vienen a violar a las (nuestras) mujeres. Voces que, curiosamente, callan ante el goteo constante de asesinatos por violencia machista o ante la vergonzosa discriminación laboral por género o frente a las bromas o comentarios sexistas que día sí, día también, las mujeres sufrimos.

EDUCACIÓN EN LA IGUALDAD

Lo peor del comportamiento de la policía y de esas voces interesadas es que han escatimado el protagonismo a la mujer, la han alejado del centro de atención. Incluso en la agresión. La venda sexista y el filtro de lo políticamente correcto añaden barreras al enfoque del problema.

No podemos caer en la trampa de elegir entre la integridad de las mujeres o la acogida de los refugiados. No son cuestiones antagónicas. Es tan necesaria la condena rotunda y pública de los ataques como reconocer que ciertos colectivos de inmigrantes añaden dosis de machismo a una sociedad que nunca se ha librado de esta lacra.

La receta para combatirla es la misma para extranjeros o nacionales. Solo la educación en la igualdad, la dureza de las leyes, la intensificación de las medidas policiales y la condena social ante cualquier tipo de maltrato (también verbal) pueden revertir la situación.

Urge reflexionar sobre las medidas utilizadas para tratar de superar el choque cultural derivado de la inmigración. También reconocer la instrumentalización que a menudo ha sufrido el debate. Basta recordar los vaivenes con los que se ha abordado la prohibición del burka. En muchas ocasiones, el interés por arremeter contra una religión ha pasado por delante de la defensa de la libertad de la mujer.

CONQUISTAS SOCIALES

No debe haber distinción entre las víctimas. Del mismo modo que tampoco debe haberla entre los agresores. Más allá de un estatus político existe un acto delictivo. Ni uno puede interferir en el juicio ni el otro debe criminalizar un colectivo. Tampoco debe temblarnos la voz en el momento de condenar los actos. Las mujeres no podemos convertirnos en la excusa de las voces racistas, eso sería añadir un renglón más a la larga lista de las afrentas.

La civilización occidental, con todas sus carencias, es un bien que debemos reivindicar. Las conquistas sociales conseguidas por las mujeres se han consolidado en derechos, pero estamos muy lejos de la igualdad. Los logros solo pueden aumentar. En ningún caso disminuir ni un milímetro. No puede existir ninguna concesión al respecto. Las mujeres tenemos derecho a caminar por la calle. A cualquier hora. En cualquier lugar. Sin que un hombre se haga dueño de nuestro miedo.


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¿Y qué pasa con Carli Lloyd?


Actualizado a 13/01/2016 8:43

Este año ya hemos conseguido que las cadenas que retransmiten la gala del Balón de Oro no tengan la cara dura de aprovechar el momento que dan el trofeo a las mujeres para dar paso a la publicidad. Hasta el año pasado, sucedía. Un pasito más. Para el año que viene tenemos que conseguir que algún programa deportivo se preocupe de informar del nombre de la ganadora del Balón de Oro. Porque ayer, ningún informativo deportivo, ni de cadena pública ni privada, tuvo la decencia de informar ni mencionar a la mejor futbolista del mundo del 2015, Carli Lloyd.

Si la FIFA organiza una Gala donde entrega el galardón a las dos categorías, qué menos que tenerlo en cuenta. En Jugones de laSexta, en Deportes Cuatro y en Telecinco tuvo más importancia el susto que un aficionado le dio a Cristiano al pedir un autógrafo o el tío que se cayó a la alfombra roja para saludarle o las monerías del hijo de Messi que una simple mención a la ganadora del Balón de Oro.

En Antena3 ya fue el colmo. Tuvo más relevancia Pilar Rubio que Carli Lloyd. La voz en off de la noticia destacaba con admiración por el físico de la esposa de Sergio Ramos que “ella sí que juega en otra liga”. Incluso enseñaron al público de la pasarela silbando a una guapa y anónima asistente. La voz en off seguía: “Las señoras todas estupendas, que va en cuestión de gustos juzgar los estilismos”.

Es vergonzoso que la noticia incluyera un detalle estético sobre la ganadora del Balón de Oro de hace dos años y ni mu sobre el mérito futbolístico de la ganadora de este: “A Nadine Angerer le recomendamos que mejor sin sombrero. Neymar lo lleva con más gracia”.

En el Telediario y en el Telenotícies de TV3, las cadenas públicas, tampoco dijeron nada de Carli Lloyd. Es patético. Se diluye el criterio de lo que es noticia. Curioso como algunos los periodistas se llenan la boca a la hora de hablar de falta de respeto a la FIFA, a la organización, a los asistentes o al resto de nominados cuando un candidato no asiste a la gala. Pero ese respeto que exigen a unos, ellos se lo pasan por el forro a la hora de informar sobre la mejor jugadora del mundo.

No hay excusas

Argumentar que no se informa de las mujeres futbolistas porque “eso no vende” no es excusa. No es más interesante el melodra de la familia de Wendell Lira por el premio Puskas que la historia, los obstáculos y las alegrías que pueden haber detrás de Carli Lloyd. De Wendell sí se molestan en buscar información. De Lloyd no. Si no informan sobre ellas no es porque no venda sino por machismo rancio y puro.

 

El año 2015 en el fútbol femenino estuvo condicionado por el Mundial de Canadá. Las tres finalistas al Balón de Oro estuvieron presentes en dicho torneo y tuvieron papeles destacados con sus respectivas selecciones. Aya Miyama con Japón hasta la final, Celia Sasic con Alemania hasta las semifinales y Carli Lloyd con la gran campeona Estados Unidos.

Sólo una podía alzarse con el galardón que acredita a la mejor jugadora del mundo de 2015. En este caso salió campeona Carli Lloyd, que tuvo una actuación magistral en la final de Vancouver. La mediapunta de 32 años marcó un hat-trick en sólo 16 minutos que le dio el título a la selección americana de nuevo. Lloyd fue nombrada mejor jugadora del torneo. La veterana jugadora firmó seis dianas y una asistencia en tierras canadienses. También fue segunda máxima realizadora por detrás de la alemana Sasic.

“Trece años de duro trabajo se vieron recompensados en la final del Mundial ante Japón, cuando levantamos la Copa del Mundo. Los sueños se cumplen cuando uno de concentra en lo suyo, después de luchar duro año tras año”, declaró Lloyd, que se llevó el 35,28% de la votación general. Sasic tuvo 12,60% y Miyama 9,88%.

Jill Ellis, mejor entrenador del fútbol femenino

La seleccionadora estadounidense Jill Ellis fue nombrada mejor entrenadora del fútbol femenino por delante de Mark Sampson (Inglaterra) y Norio Sasaki (Japón), también finalistas al Balón de Oro. EE UU fue campeona en el pasado Mundial de Canadá a las órdenes de la experimentada seleccionadora.

“Gracias por confiar en el fútbol femenino en nuestro país, gracias a todos por cada día dar más apoyo a esta modalidad y quiero dedicar este galardón a mis jugadoras, que hicieron posible que Estados Unidos volviera a ganar otro Mundial”, declaró al recoger el Balón de Oro. Jill Ellis obtuvo el 42,98% de los votos, Norio Sasaki tuvo el 17,79% y Mark Sampson el 10,68%.

Por último, el Premio Fair Play se lo concedió la FIFA a “todos los clubes y asociaciones que han ayudado a los refugiados”.


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El bebé que entró en el Congreso 25 años antes que el de Bescansa


El bebé que entró en el Congreso 25 años antes que el de Bescansa

En 1991, Ángeles Maestro, portavoz de Izquierda Unida, llevaba al niño al Congreso para poder continuar con la lactancia

El niño nunca estuvo en el hemiciclo: el Presidente del Congreso cedió su despacho, donde lo cuidaba su abuela

Carolina Bescansa se convirtió el miércoles 13 de enero en el centro de un acalorado debate sobre la conciliación laboral y familiar al acudir con su bebé, de seis meses, al Congreso. Hace 25 años, otro bebé estuvo en la Cámara, como recordaban algunas publicaciones en redes sociales:

En la imagen, un recorte de el diario El Mundo, Nines Maestro amamantando a su hijo en 1991, en un congreso del Partido Comunista.

En 1991 no había guardería en el edificio, no existían el voto telemático ni la hora de lactancia. Nada de esto amilanó a Ángeles Maestro: en aquel año, la portavoz de IU acudía la Cámara baja con su hijo, y comenzó las gestiones para instaurar el servicio de guardería. No se consiguió hasta 15 años después.

“Conjugar ser madre y diputada no era nada fácil”, explica Ángeles NinesMaestro, ahora militante de Red Roja, vía telefónica a Verne. “Yo era portavoz de mi grupo y se estaban tratando temas muy delicados como la Ley del Medicamento. Además en momentos como los debates de los presupuestos las intervenciones no tienen hora fija y se alargan hasta la madrugada. La única forma de poder asistir y continuar la lactancia con normalidad era llevar al niño conmigo”.

Miguel, el bebé, se quedaba a cargo de su abuela en el despacho más grande del consistorio: el del Presidente. “Hablé con Félix Pons [Presidente del Congreso por aquel entonces] y muy amablemente me cedió su despacho. Mi madre se quedaba allí con el niño, y si lloraba o me necesitaba, alguien me avisaba y yo salía del hemiciclo”.

El niño pasaba horas en el Congreso, pero solo en el despacho del Presidente: “Nunca lo llevé hemiciclo”, afirma. “No critico lo que ha hecho Bescansa, pero para mí mi maternidad era cosa mía y de mi hijo, y de nadie más”.

Pons no fue el único que facilitó las cosas: “La actitud tanto de mis compañeros de IU como del resto de diputados fue cálida y muy buena”, explica, “y también la de todos los trabajadores del Congreso, que hicieron todo lo que pudieron por hacérmelo sencillo”.

Aquel fue el germen de la guardería del consistorio. “Sabía que no era la única que estaba, ni que estaría, en esa situación, así que inicié las gestiones para que se abriera una guardería”, explica. Fue abierta en 2006, 15 años después, durante la presidencia de Manuel Marín, de PSOE.

La conciliación laboral, complicada para todas

Aunque desde entonces la situación para las diputadas ha mejorado –la guardería ya funciona y el voto puede realizarse telemáticamente–, Maestro considera que para todas las mujeres españolas la conciliación es complicada: “El permiso de maternidad es raquítico, en casi toda Europa es de seis meses o más y aquí son cuatro”. Según la Encuesta de Familia y Género elaborada por el CIS en 2012, más del 74,6 % de los españoles cree que esta baja es insuficiente.

Desde 2008, los permisos de maternidad en España han caído en un 20 % según el Informe de Conciliación de la Vida Laboral y Familiar en España, de diciembre de 2015. En 2014, una de cada tres personas decidió no beneficiarse de este permiso.

“El gran problema para la conciliación es la precariedad laboral”, opina Maestro, “que hace que no renueven a mujeres embarazadas, aunque no digan que esa es la razón. También la falta de guarderías públicas accesibles. Hay gente a la que no le compensa trabajar y tener que pagar una barbaridad por guardería privada”.


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Bescansa reabre el debate de la conciliación en la prensa europea


Bescansa reabre el debate de la conciliación en la prensa europea

El gesto de la número tres de Podemos ha enfrentado a las asociaciones feministas.

Carolina Bescansa, diputada electa de Podemos
Carolina Bescansa, diputada electa de Podemos
Arantxa H. Barthe / 13-01-2016 • 18:55

La número tres de Podemos,Carolina Bescansa, ha desatado este miércoles el debate en la prensa internacional al haber asistido al pleno del Congreso con su bebé de cinco meses. La diputada ha explicado que de momento no puede separarse de él porque aun no come nada que no sea leche materna, y espera que este esto sirva para “reivindicar” la situación de todas las mujeres que no pueden conciliar vida familiar, personal y laboral.

Así, el pequeño se ha convertido en el foco de atención mediático el día en que se constituían las Cortes Generales españolas. Numerosos medios internacionales, especialmente europeos, se han hecho eco de la noticia y han llevado este debate a sus países, como ha sido el caso del Finantial Times, The Huffington Post o Newsweek Europe.

 

Sin embargo, Bescansa no es la primera mujer en acudir a un Parlamento en compañía de su hijo. De hecho, integrantes de PP y PSOE –formaciones desde las que se ha criticado la acción de la líder de Podemos- ya lo habían hecho con anterioridad.

La diputada popular catalana Alicia Sánchez Camacho asistió a la Sesión Constitutiva del Senado de 2011 con su hijo de cinco años por no tener con quien dejarle. Los asistentes del PP se hicieron cargo del menor durante el acto.

La senadora del PSC Iolanda Pineda también llevó a su bebe a un pleno de la Cámara alta, pero esta vez para reivindicar el voto telemático durante las bajas maternales, una opción que ya está aprobada tanto en el Congreso como en el Senado.

Asimismo, la diputada de la Asamblea de Madrid por Podemos, Mónica García, también acudió a esta Cámara legislativa con su bebe de cuatro meses, aunque no llegó a presenciar los plenos con él.

En el panorama internacional el caso más llamativo es el de la eurodiputada italiana Licia Ronzulli, que acudió numerosas veces con su hija al Parlamento Europeo para reivindicar mejoras en la conciliación familiar y laboral. Y es que la directiva europea sobre la maternidad fue creada en 1992 y lleva bloqueada desde el año 2010 por la negativa de varios países miembro a ampliar este permiso de las 14 semanas hasta las 20.

Al igual que Bescansa, la eurodiputada danesa Hanne Dahl también amamantó a su hijo de tres meses durante un acto de la Cámara del año 2009, en la misma línea que ladiputada argentina Victoria Donda el pasado mes de julio, ambas causando gran revuelo en sus países. Por el momento, estos ejemplos reivindicativos no se han dado en hombres.

Las asociaciones feministas, enfrentadas por Bescansa

Las asociaciones feministas han ido manifestando sus posiciones a lo largo de la jornada, y no todas han apoyado el gesto de Bescansa de acudir con su hijo de cinco meses al Congreso de los Diputados, por considerar que no favorece a la corresponsabilidadfamiliar entre padres y madres.

La directora de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, ha asegurado a Europa Press que si se trata de un “problema logístico” para amamantar al bebé, “no hay absolutamente ninguna crítica que hacer”. Ahora, si se trata de un “gesto político”, se “ha equivocado mucho”.

“Es bastante discutible el hecho de que una madre no pueda abandonar ni un minuto a su hijo y nos ofrece una imagen que liga la parentalidad exclusivamente a las mujeres, lo que más que ser conciliación, es lo contrario. Querer darle un contenido político a este gesto es no saber qué es la conciliación. La solución no es llevarse el bebé al trabajo”, ha indicado.

Algo muy parecido han expresado desde el Foro de Política Feminista: “no pasa nada porque se visibilice que las mujeres siempre, vayan donde vayan, van con la mochila de ese hijo pequeñito con el pecho, algo que un hombre obviamente no puede hacer, pero también es cierto que hay otras maneras de reivindicarlo”, porque esto puede lanzar el mensaje de que “se acepta que las mujeres tienen que hacer siempre el cuidado”. “Hay que hablar de igualdad de verdad”, han añadido.

Por su parte, desde la asociación El Club de Malasmadres, que busca una conciliación familiar y laboral real, han apoyado este gesto en Hoy por Hoy por considerar que contribuye a aumentar la visibilidad del problema y ayuda a que “se normalicen” este tipo de gestos.


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Los insultos machistas se extienden a propósito de la política catalana


07/01/2016 13:10 | Actualizado a 07/01/2016 17:28

Fea, gordita, vieja, mala puta, traidora, hija de puta, pelo de guarra, idiota, histérica, amargada, que antes de tener relaciones sexuales pasa por la asamblea…

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Son algunas de las lindezas que estos días han tenido que soportar diputadas de la CUP como Eulàlia Reguant, Gabriela Serra y Anna Gabriel y que llegaron a su cenit con un artículo de opinión del periodista de ABC Antonio Burgos y un tuit predicativo que ha hecho temblar la propia red social: “Por qué las separatistas se Bildu y CUP son tan feas”, se preguntaba el personaje con poca gracia. Al descrédito fácil se sumaba el exalcalde de Madrid, Juaquín Leguina, que en el programa El Cascabel al gato de 13 TV hace un par de días insultó abiertamente a Pilar Rahola. Fue en un momento en que precisamente hablaban de una persona que había insultado gravemente a Anna Gabriel, diputada de la CUP, y Leguina profirió: “Pensaba que era Rahola, que alguien la llamaba por su nombre”.

Los insultos y comentarios machistas ya hace muchos días que se suceden en las redes sociales a propósito de la política, ya sea a propósito de la CUP, de la cuestión catalana o de las reinas magas de la cabalgata de Valencia, que poco tardaron en ser comparadas con “tres prostitutas sacadas de un western”. Y ha habido respuesta aunque de momento ninguna denuncia. “Señor Leguina, Burgos y otros tiorros semejantes, ¿Por qué usan ‘argumentos’ tan miserables? Su machismo da auténtico asco. Lejos”, ha reflejado la vicepresidenta del Govern, Neus Munté, desde su cuenta de Twitter.

En definitiva, las valoraciones gratuitas sobre el físico, la vestimenta, la condición sexual, la edad, la profesión o incluso la apetencia sexual suele reproducirse con impunidad en las redes sociales, pero también en los medios de comunicación. Sólo en pocas ocasiones las descalificaciones se dicen al interlocutor político directamente, pero como ejemplo quedará el del secretario general y candidato del PSOE, Pedro Sánchez, a su rival y presidente en funciones, Mariano Rajoy, durante el debate cara a cara entre amos antes de las elecciones del 20D. El ‘indecente’ que le dedicó el socialista fue el preludio de un respuesta más airada (ruín y mezquino) que son pecata minuta para lo que se puede ver estos días a cuenta de las políticas cuperas.

El machismo y la agresividad parecen haber inundado el discurso y cada vez se extiende más el perfil de quien los lanza, desde un particular, un famoso tertuliano, un periodista, un político, o incluso un antiguo dirigente del Barça, como el exvicepresidente Alfons Godall, quien también tras la ventanita de los 140 caracteres que ofrece Twitter pensó que pasaría desapercibido su opinión personal sobre el look de una dirigente de la CUP y a la que llamó “fea de cojones”.

Tertulianos de dudosa calidad profieren descalificaciones como la que le dedicó a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, al llamarla “gordita”, o cuando publicó una desafortunada noticia en La Marea, datada en mayo de 2014 bajo el titular “Un falso novio de postín camela a una pardilla en Barcelona y se la lleva de esclava a Rumanía”, y que ilustraba con la imagen de una mujer realizando prácticas sexuales consentidas, conocidas como BDSM. Asimismo, en el subtitulo calificaba al secuestrador como “lover boy”.

La lista de expolíticos reconvertidos a comentaristas o tertulianos que tiran del insulto y la vejación como plan argumentario se extiende hasta el ex secretario de Estado de Comunicación con Aznar, Miguel Ángel Rodríguez, del que se recuerdan casos como el que acabó llamando cocainómano al Gran Wyoming, el que justificaba el nombramiento de la portavoz del Ayuntamiento de Madrid Rita Maestre, como subdirector general de Atención al Contribuyente en la Agencia Tributaria al por ser la novia de Iñigo Errejón. También perdurará la que le soltó a una colega de tertulia, la difunta María Antonia Iglesias cuando le espetó: “No sé si te has tomado la pastillita”.


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Indignación en Alemania por la ola de agresiones a mujeres en Nochevieja


La indignación va en aumento. Durante la pasada Nochevieja, varias decenas de mujeres sufrieron agresiones sexuales, robos e intimidaciones por parte de una multitud de hombres apostados en los alrededores de la estación central de Colonia, al lado de la famosísima catedral de la cuarta mayor ciudad de Alemania. La policía anunció el lunes que en torno a un millar de hombres —que por su apariencia procedían “de los países árabes o del norte de África”— se congregaron en el lugar de los hechos, que adquirieron “una dimensión desconocida”.

Tiros contra un centro de refugiados

Al mismo tiempo que Alemania se horroriza ante la violencia protagonizada, según todos los indicios, por extranjeros, las agresiones contra refugiados continúan también en 2016. Un desconocido disparó en la noche del pasado domingo contra un refugio para para asilados, dejando un herido leve. De confirmarse la motivación xenófoba, la violencia ultra habría dado un paso más allá de lo habitual.

La agresión se produce después de que en 2015 la violencia ultraderechista alcanzara un récord en Alemania, con más de 1.600 agresiones contabilizadas hasta noviembre. Se trataban en su mayoría de incendios o ataques físicos, no de armas de fuego.

Las autoridades habían detectado en los últimos meses jóvenes norteafricanos que cometían pequeños robos o asaltos en la estación de Colonia o alrededores. Pero la noche del 31 de diciembre fue la primera vez que actuó un grupo tan numeroso del que se desgajaban pequeños grupos que acosaban y desvalijaban a las viandantes. Según la policía, los criminales, muchos de ellos borrachos, cometieron delitos sexuales “de forma masiva”. Entre estos habría al menos una violación.

La clase política alemana ha condenado en bloque unos hechos gravísimos. La canciller Angela Merkel telefoneó el martes a la alcaldesa de la ciudad, Henriette Reker, para mostrar su repulsa ante unos hechos que “exigen una respuesta dura del Estado de derecho”. “Hay que localizar a los culpables rápidamente para castigarlos sin tener en cuenta su origen o circunstancias”, aseguró Merkel a través de un mensaje.

El ministro de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas, compareció para valorar la situación. “Algo así nunca antes había ocurrido. Esta es una nueva dimensión del crimen organizado”, dijo. El ministro apuntó a algún tipo de organización por parte de los agresores. “Mil hombres reunidos debieron de haberse citado de alguna forma”, añadió.

Cinco sospechosos de cometer robos el pasado domingo han sido detenidos, pero no está probado que participaran en los actos de la Nochevieja. La policía ha reconocido el error que cometió al día siguiente de los hechos, cuando aseguró que la situación era “distendida”.

Una testigo relató al periódicoKölner Stadt-Anzeige que un grupo de hombres la agredió metiendo la mano por debajo de su vestido. Otra contó que le habían roto su falda y su ropa interior. “Toda la plaza estaba llena de hombres; y alguna mujer aislada a la que observaban fijamente. Casi no puedo describir lo que vi”, aseguraba una mujer llamada Anne a la versión digital del Spiegel. Los informativos de las televisiones alemanas se llenaron el martes de los testimonios de mujeres —muchos de ellos anónimos— horrorizadas ante lo que vieron en Año Nuevo.

90 denuncias

Unas 90 personas han presentado denuncias —algunas por agresiones sexuales y otras por robos—, aunque la policía da por hecho que en los próximos días habrá más.

La noticia ha caído como una bomba en Colonia. La recién elegida alcaldesa de la ciudad convocó una reunión de crisis para analizar lo sucedido. La regidora, que hace tres meses fue apuñalada por un extremista de derechas furioso por su implicación en la causa de los refugiados, ha dicho que no tolerará que los visitantes de la ciudad tengan miedo de ser asaltados. La situación preocupa aún más porque en un mes Colonia recibirá a cerca de 400.000 personas que visitarán sus famosos carnavales. Las autoridades temen que los agresores aprovechen la ocasión para llevar a cabo nuevos ataques.

Es difícil imaginar un comienzo de año peor para un país que a lo largo de 2015 ha recibido en torno a un millón de refugiados, y que deberá hacer grandes esfuerzos para integrar a los recién llegados. Además, en Hamburgo también se produjeron agresiones a mujeres en la Nochevieja.